Lo que significa el cierre de American Apparel para la industria de la moda

En épocas donde el ritmo de la moda se acelera cada vez más y nos discutimos entre la ética y precios bajos, hemos recibido una noticia que marca un panorama claro y un poco desalentador para la industria: American Apparel se declara en bancarrota, cerrando su fábrica en Los Angeles y sus últimas 110 tiendas.

Y aunque es un hecho que el ex-director de la empresa (Charney) es un tremendo patán  y siempre mantuvo a la marca dentro de la polémica por escándalos sexuales y publicidad sugestiva, el fracaso de su empresa no deja de ser una pésima noticia para nosotros los consumidores de moda.

El problema no es el cierre de una empresa más, sino, el panorama que depara para quienes luchan por la moda ética, ya que la decadencia de esta cadena revela cuáles son las prioridades del consumidor de moda actual: los precios bajos.

La mayoría de los consumidores actuales se quejaban de los precios de la marca, ignorando el hecho de que era una de las pocas marcas que determinaba sus precios acorde a la mano de obra invertida, diseño y calidad, es decir, si una t-shirt básica te costaba $800 MXN era porque se le pagaba de manera justa a toda persona que estuviera involucrada en la producción de la misma. El problema es que es un sistema opuesto al modelo de producción de la moda masiva, siendo que la mayoría de las marcas como H&M, F21 y el grupo Inditex -entre muchas más- emplean a personas (muchas veces menores de edad) en condiciones inhumanas y salarios miserables en un estado que se podría denominar como esclavitud moderna.

Toda la producción de American Apparel se llevaba a cabo de manera local en Los Angeles, donde sus empleados -la mayoría inmigrantes- recibían cobertura sanitaria universal para toda su familia además de salarios por el doble del mínimo marcado por la ley. Sin duda esta marca hacía honor a su eslogan: “American Apparel is an industrial revolution” gracias a su política anti-explotación laboral.

El trato que ofrecía American Apparel a sus empleados estaba a años luz de lo habitual en la industria de la moda, sus empleados recibían un sueldo de entre 80 y 120 dólares por jornada, por encima del salario promedio de un empleado en Bangladesh de 40 dólares al mes. He ahí la razón por la cual Bangladesh ha resultado tan atractivo para la mayoría de las marcas de fast fashion, ya que gracias a su falta de regulación y bajos costos de producción las grandes empresas  deciden migrar a este sitio sus maquilas.

Tristemente nos damos cuenta que a pesar de ello estas marcas terminaron por dominar el mercado a base de falta de ética y de justicia.

Muchos sociólogos culpan a la recesión económica; de pronto las t-shirts de $800 se volvieron demasiado caras para quienes se conformaban por una similar de $150 de H&M, esta crisis no solo ha cambiado nuestra economía, sino nuestra manera de entender el consumo, en consecuencia, este cambio invalida el modelo de una de las pocas cadenas de ropa globales que no había sucumbido a la avaricia corporativa salvaje.

La despedida de esta marca  no solo es el fin de una era, sino, significa que el consumidor de moda ya no esta dispuesto a pagar lo justo por su ropa, más bien, prefiere cantidad a calidad. Esto significa un retroceso enorme para la industria de la moda y valdría la pena profundizar más en lo que esto implica y más que todo, en como es que queremos seguir moldeando la industria que amamos. Preguntemonos:

¿Por qué nos preocupa tan poco lo que llevamos puesto?

-Kass.

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