Las personas que me enseñaron a ser yo misma

Después del semestre más difícil de mi vida regreso al blog, con muchas experiencias nuevas, palabras acumuladas y mucho remordimiento por haber dejado de escribir durante tanto tiempo.

Se siente tan bien estar de regreso.

Como algunos se enteraron, este semestre fue uno de los más duros que he tenido ya que el proyecto que desarrollamos a lo largo de estos meses fue Front Row Fashion Show, una plataforma  de moda nacional que mis compañeros de séptimo semestre y yo tuvimos que crear desde cero. Por poco morimos en el intento pero afortunadamente al final todo salió mejor de lo que hubiésemos esperado.

Estoy más que feliz con el resultado.

Ahora, después de 2 semanas de break mental post-Front Row, por fin me cayó el 20 respecto a muchas cosas que aprendí este semestre, lecciones que van mucho más allá de mi carrera y que me han cambiado la forma de ver muchas cosas.

Siempre me pasa -gracias a la sincronía del universo- que sucede un hecho muy importante en mi vida e instantáneamente se conecta con hechos que había vivido anteriormente en temporadas no tan padres de mi estadía por la tierra, haciendo que todo cobre mucho sentido incluso años después.  Justo eso me pasó con Front Row. Les cuento mi última bonita serendipia:

Como muchos sabrán -ya que siempre lo menciono- yo soy fiel creyente de que es super importante ser selectivo con las personas de las cuales te rodeas ya que es clave para una vida feliz y sana. Creo mucho en las personas mágicas, de esas que te sacuden y te llenan de energía. Y que les puedo decir, después de concluir este semestre no podría estar más segura de ello.

Como ya lo he mencionado antes, desde pequeña siempre fui una niña un tanto diferente. En la mayoría de las partes desentonaba un poco mi presencia por uno u otro motivo y en cada etapa de vida las personas reaccionaban un tanto diferente hacia mi persona:

En el kínder y primaria con un ligero toque de bullying, una descalabrada por ahí, unas notas crueles por allá, nunca nada que no pudiera soportar.

En secundaria sus reacciones eran más agresivas y reaccionaban con un poco más de indiferencia, yo empezaba a entender el concepto de adaptarme y fue una etapa donde aprendí a actuar muy bien porque: #Pubertad.

En prepa aprendí a la mala a aceptarme a mi misma, al principio fue un poco incómodo y algunas personas seguían actuando con un tanto de ingenuidad hacia mi, no tomaban en serio mis planes y me veían como una soñadora empedernida. Al final me gradué muy feliz y con muchas ganas de huir. De ahí me lleve solo unos pocos unicornios como amigos. Oro solido.

Al huir de la ciudad que me vio nacer moría de miedo, I mean… imagínate vivir 17 años en un entorno donde nunca fuiste tomada en serio, donde eras solo una niña media extraña que hablaba mucho y les daba ternura a todos… Necesitaba un cambio urgente y aun así temía por mi vida gracias a los erróneos estereotipos hacia las personas de moda, cosas como que son personas frívolas que te encajan el descosedor por la espalda en cuanto pueden y un sinnúmero de estereotipos que me tenían en alerta constante.

Y que equivocados estaban.

Hoy después de 3 años de convivir casi todos los días con las personas más raras que he conocido en mi vida me siento completa.

Ahora puedo decir que después de una vida de ser la niña extraña del salón, al llegar a estudiar moda me encontré con 17 personas más raras que yo, personas increíbles, en su mayoría inadaptados como yo que nunca habíamos encontrado seres que pudiésemos llamar “mis personas”.

Después de este tiempo puedo decir que existe un antes y un después de la Kassandra que llegó a Monterrey hace 3 años, esto gracias a que encontré personas que me pusieron en situaciones en las que nunca había estado, que me han impulsado a hacer cosas que siempre tuve miedo de hacer, a emprender viajes sin motivo alguno, personas que me retan todos los días pero nunca buscando competir, personas que tienen los mismos sueños que yo y trabajan sin dormir todos los días para cumplirlos, personas que más que hablar: HACEN.

Humanos extraños que me llenan de magia.

Me gusta mucho pensar que ciertas personas son traídas a nuestras vidas con el propósito de la sincronía perfecta, llegan en el momento justo para sacudirnos, retarnos y ponernos en un camino incómodo, con altas y bajas pero mucho crecimiento, estas personas mágicas te rompen, te expanden y sobre todo te inspiran a seguir buscando más.

Definitivamente este semestre tuvimos uno de los retos más grandes como grupo ya que salieron a flote nuestras diferencias y nos vimos obligados a pulir nuestras habilidades de trabajo en equipo, pero al final, después de las peleas y desveladas vimos nacer al proyecto que simboliza todo lo que nos puso juntos en el mismo camino.

Las coincidencias no existen.

Por eso después de los 6 meses más retadores de mi vida termino el año super contenta, con un crecimiento gigante y agradecida con la vida por ponerme a las personas correctas en el momento indicado.

Ahora entiendo muchas cosas y me doy cuenta que realmente los consejos de nuestras madres nunca estuvieron equivocados; somos el reflejo de los libros que leemos, las cosas por las que nos apasionamos, nuestras metas y sobretodo, somos el reflejo de las personas de las cuales nos rodeamos.

“Be around the light bringers, the magic makers, the world shifters, the game shakers. They challenge you, break you open, uplift you, and expand you. They don’t let you play small with your life. These heart beats are your people. These people are your tribe.”

Kass.

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