El dilema de vestirse forzado

Hace unos días en clase se nos pidió que formáramos un perfil de usuario ficticio para crear una identidad gráfica, cuando se hace esto se comienza por definir una edad, gustos musicales, hobbies y más importante aun: su forma de vestir. Siendo esta última la referencia más fuerte que se tiene de esta “persona” ficticia. Comenzamos diciendo que es lo que no usaba y lo que si, esto llevándonos solo a una discusión sin final que nos hizo recurrir a la herramienta favorita de las mamás millenials: Pinterest. Ahí comenzamos a hacer un board con los outfits que esta “persona” usaría, dándome cuenta que la mayoría de los comentarios del grupo eran:

-Ese outfit esta SUPER FORZADO-

-Que hueva su outfit pensadísimo-

-Super innecesario de su parte, se ve que la pensó un buen-.

Lo que a mi, (la niña con medias por debajo de sus jeans, beanie de orejas de gato y chamarra de mezclilla atada la cintura) me llevo a pensar: ¿En qué momento prestar atención al detalle de tu atuendo se convirtió en ser forzado? ¿Nadie recuerda a María Antonieta y sus pájaros en el cabello? ¿A los zoot suit con sus bastones y grandes trajes? ¿Cuando el “arreglarte” se convirtió en algo negativo?

Después de preguntarme estas cosas caí en cuenta de que esto es un fenómeno que lleva años presente en nuestras vidas y no lo había notado. Recuerdo cuando era pequeña y mi mamá siempre insistía en que me tenía que vestir de forma en que me viera “arreglada”, reluciente de pies a cabeza y con un sinnúmero de moños decorando mi cabello. Pasaron los años y actualmente nos encontramos en una era donde los leggins son el pan de cada día y usar UGGS es aceptable, pero el portar un outfit “bien pensado” te convierte en ridículo y forzado.

¡¿En qué momento?!

La moda actual se debate entre la comodidad del vestir y la “anti-facilidad” de la misma en un opuesto extremo. El tanto hablar de facilidad y comodidad transformó la forma en que vestimos en un comodín para todos los días donde se juzga a quien crea atuendos elaborados para el día con día.

Vestirte como si no te importara la ropa es el “arreglarse” contemporáneo.

Aunque es cierto que el estilo de vida promedio actual suele ser acelerado a comparación de décadas anteriores, es irónico cómo el vestirse como si no te “arreglaras” es el denominador común, siendo que lograr un look descuidado muchas veces suele tomar igual o más tiempo que un look estructurado y con aires sesenteros, por ejemplo.

Ninguno de estos dos extremos es correcto o equivocado, cada quien decide si es blanco, negro o uno de los miles de grises que existen en medio. Lo que tendríamos que tomar en cuenta es; ¿Para qué esperar una ocasión especial para vestir tu mejor outfit? ¿Estar vivo no es ya una ocasión especial?

Así que si quieres usar leggins y una t-shirt todos los días de tu vida esta increíble, pero si mueres por usar unos guantes de glitter con unos pantalones gigantescos y no lo haces por miedo a lucir “forzado”, solo ignora esas voces aguafiestas de tu cabeza y sal al súper vestido como si no hubiese mañana. La vida ya es una ocasión suficientemente especial.

-Kass.

2 thoughts on “El dilema de vestirse forzado

  1. Llevo tiempo leyendo tu blog y me gusta mucho ✨ ¡Hace un mes me encontré en una situación similar! Compré un vestido largo negro, con transparencias en la falda y lo quise llevar a un mercadito local para dominguear. Todos me decían que iba “muy arreglada” e intenté minimizar mi outfit con un updo mal hecho y unos converse. A la próxima, seguiré mi deseo de lucirlo como yo quiero :3

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