De magia y sus disfraces

Cuando era niña siempre me considere una persona ultra miedosa, nunca me rompí un hueso o me raspe la rodilla mas creo que mis papás se sentían más que felices de tener a una hija que prefería encerrarse a jugar sola en casa a salir a correr en el parque. En su tiempo estuvo bien, se ahorraron muchas preocupaciones y médicos, nunca hubieron huesos rotos ni barbillas cortadas, ¿pero sabes qué? por ese miedo nunca aprendí a andar en bici, nunca nade porque me podia ahogar, nunca sentí la velocidad de aventarse en una patineta y más grave aun, me perdí de aprender muchas cosas que aprendes en tu infancia por el temor a llegar a sentirme incómoda.

Al vivir una infancia hundida en el miedo a la incomodidad, crecí con una actitud totalmente diferente, entendí que la única forma de crecer era poniéndome incómoda para así retarme a mi misma y aprender. Creo que es lo mejor que me ha pasado.

Al principio fue super difícil y ahora lo es mucho más, me di cuenta que conforme te obligas a ponerte en situaciones fuera de tu zona de confort cada vez buscas más y más y más y es increíble pero no fácil, mas es un hecho que todas esas situaciones incómodas son exactamente las que necesitas para crecer.

Una situación incómoda es igual a un reto. Un reto es igual a evolución.

Pero que difícil cuando te das cuenta que la evolución solo viene después de un término que nos causa terror: Cambiar. Creo que nunca en mi vida había sentido tanto miedo al hacer algo que al verme obligada a cambiar… cambiar de ciudad, de escuela, de hábitos, de personas…

La única constante que tenemos en nuestra vida es el cambio y es necesario empezar a hacer las paces con este término.

Y es que no nos culpo por tenerle tanto miedo al cambio, desde siempre las personas te dicen “Has cambiado” como si fuese algo negativo… por Dios, que bueno que has cambiado, o ¿planeas seguir siendo la misma persona toda tu vida? Todos nos merecemos crecer, avanzar y expandirnos. Porque las cosas con vida cambian, se mueven y evolucionan para mantener el espíritu vivo.

Así que con esto, espero que cada mañana te des el permiso para seguir transformándote. Dejar que la vida, tus lecciones y tus malas experiencias te ayuden a levantarte, a cambiar y a iluminarte. Espero que sepas que puedes cambiar todas las veces que sea necesario, en todas las formas, en todo momento. Que no necesitas disculparte o retenerte por cualquier cosa o persona. Espero que te expandas, porque todos nos merecemos una transformación. Todos merecemos la vida por la que estamos trabajando. Deja que el proceso siga como tiene que ser. La magia a veces viene en extraños disfraces.

*Self reminder*

Les comparto las fotos más bonitas que he tenido por una de las personas más mágicas y talentosas que he conocido: Michelle Lartigue, fue un placer trabajar con ella y hacer tan buen equipo aun sin haberla conocido. Otra vez… la magia a veces viene disfrazada de personas y situaciones nuevas.

-Kass

 

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